Una mirada a la lógica del TLC

En Otra Mirada hemos desarrollado en anteriores oportunidades el tema del TLC como mecanismo de integración comercial. En esta oportunidad hemos querido desarrollar la lógica subyacente en este tipo de tratados para luego pasar a desarrollar balances de casos de TLC concretos empezando con el de EE.UU.

El de hoy es un escenario internacional en donde los flujos comerciales operan cada vez más en función de una competitividad artificial o espuria basada en: la intervención cambiaria en la mayoría de países (el caso emblemático es el chino); la nueva división internacional del trabajo basada en la re-localización de las etapas del proceso productivo (“outsourcing”) de las empresas transnacionales que posicionan las etapas de producción de bajo valor agregado (ensamblaje, maquila) en los países-periferia con bajos estándares laborales; y en el conjunto de restricciones para-arancelarias implementadas por los países-centro con el propósito de defender su producción local en sectores donde las importaciones de los países-periferia podrían desplazarlos.
El fracaso de la Ronda de Doha nos revela que el concepto de ventajas comparativas es insuficiente para entender la actual lógica comercial. La permanente ruptura de negociaciones entre los países-centro (principalmente EE.UU. y los miembros de la Unión Europea) con respecto al tema de las subvenciones agrícolas así lo muestra. Insistir en el principio de las ventajas comparativas y usarlo como principal argumento para defender tratados de “libre” comercio carece de rigor. Es justamente bajo éste concepto que el Perú ha suscrito diferentes TLC y al parecer seguirá firmándolos. Un concepto que hace buen tiempo dejo de ser el determinante para explicar la lógica comercial mundial.
Por lo tanto, un balance serio del TLC entre Perú y EE.UU. no puede basarse en el facilismo del dato de corto plazo, sino más bien lo que hay que revisar es el tipo de relación que este tratado  termina  por reforzar. De acuerdo a la Organización Mundial del Comercio (OMC), en los últimos años la participación de los bienes intensivos en alta tecnología es la que más ha crecido en el comercio internacional, mientras que los productos primarios han experimentado una contracción (ver gráfico). Productos primarios que desde 1970 representan en promedio más del 75% del total de nuestras exportaciones y dejan ver lo vulnerable de nuestro modelo de crecimiento económico que se centra más en cuánto se exporta que en el tipo de producto qué se exporta. ¿Cuándo vamos a hacer una apuesta por productos con mayor valor agregado, que incluyan conocimientos e innovaciones tecnológicas?
Gráfico: Composición del comercio mundial por tipo de mercancía 1990-2001

Fuente: Svarzman (2004) en base a datos de la OMC.
En la actualidad, los TLC son parte constitutiva de la lógica comercial perversa que prevalece en el mundo. Esta lógica acentúa las asimetrías de poder económico y político entre los países- centro y los países-periferia. Por lo tanto, es  momento de sentarse a reflexionar con respecto a los TLC ya no solo como mecanismo de integración comercial, sino como herramienta de poder político y económico y sus efectos en el sostenimiento del actual orden (o desorden) global.

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