Hubo un tiempo en que la profesión docente gozaba de un status social distinto, casi opuesto, al que goza en la actualidad. Entonces, era motivo de orgullo que en alguna familia hubiera un maestro y, del mismo modo, la sociedad en general veía con ojos distintos a quienes se dedicaban a esta profesión.
En la actualidad, la debilidad del magisterio es tan fuerte que los golpes que este gobierno le ha dado desde el inicio pasan desapercibidos y, en ocasiones, son motivo de aprobación ciudadana.
Este desprestigio y deslegitimidad magisterial tiene dos causas principales. La primera es el abandono estatal en el tema educativo, lo cual ha permitido la proliferación de docentes sin que exista la regulación necesaria para que la calidad sea aceptable. Pero, otra causa importante, es que buena parte de dirigentes sindicales del SUTEP han antepuesto al bien común de los ciudadanos a sus intereses gremiales y partidarios. Esta actitud dirigencial es conocida como “pensamiento arcaico” una mezcla perversa de supuesta ideología revolucionaria con clientelismo. El SUTEP, por ello, ha perdido legitimidad y esto tiene como consecuencia la poca capacidad de respuesta magisterial en la actualidad para hacer frente a los golpes que da el gobierno de turno contra los docentes.
Un nuevo golpe fue dado el 4 de marzo de este año, día en que se aprobó la Ley 29510 que permite a cualquier profesional ejercer la docencia en instituciones de Educación Básica Regular, públicas y privadas, en áreas afines a su especialidad. Para lograr esto, se exceptúa el requisito de colegiación a profesionales con títulos distintos al de educación. La aprobación de esta ley resulta polémica y constituye una derrota del magisterio que, en otros tiempos, no hubiera podido darse sin que los docentes reclamaran inmediatamente por este hecho.
Primero, en la experiencia nacional e internacional no hay relación directa entre la participación de profesionales de otras áreas y la mejora de calidad educativa, lo que quiere decir que la nueva ley se basa en una falacia. En segundo lugar, no se puede relativizar la profesión docente pues existe una especificidad en la carrera pedagógica ya que los maestros, más allá de dictar materias determinadas, deben ser capaces de promover el aprendizaje en general.
En tercer lugar, cabe mencionar que los profesionales que laboran en el sector público tienen una remuneración aproximada de 1020 nuevos soles. Este monto resulta poco atractivo para otros profesionales de calidad. Esto quiere decir que los profesionales de otras áreas que hayan resultado exitosos no considerarán la posibilidad de ejercer como docentes pues la remuneración es insuficiente, comparada con la que tienen en sus áreas de desempeño.
Finalmente, esta ley relativiza, por un lado, el rol del Colegio de Profesores del Perú, con lo cual se minimiza, aún más, la importancia de la organización profesional del magisterio. Al relativizar este rol, se está relativizando también la profesión magisterial y, por ende, la representación del cuerpo docente. Resulta curioso, además, que sea Mercedes Cabanillas quien propone esta ley cuando hace varios años, durante su gestión como Ministra de Educación, fue ella misma quien permitió que varios maestros sin título pedagógico fueran nombrados. Muchos de ellos, a la fecha, no han sacado sus respectivos títulos y gozan de todos los derechos que el nombramiento les otorga.
Este nuevo golpe contra los docentes ha pasado desapercibido debido al desprestigio que rodea al magisterio en la actualidad. Sin embargo, resulta necesario que se realicen las acciones pertinentes para revertir esta ley que, antes de fomentar la mejora educativa en el país, no solo perjudica a los docentes, sino también debilita la educación nacional.
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Comments :
Carlos Contreras:Nuevo golpe y mayor desprecio a los docentes
Enviado por webmaster el 15/04/2010.Creo que hay excelentes matemáticos, literatos, historiadores o ingenieros que podrían ser tambi'en excelentes maestros. Por ello la no exigencia de colegiación o de título de pedagogía me parece en principio una cosa buena. No sé si haya estudios o investigaciones al respecto, pero alguna vez leí en la columna de un entendido en temas educativos, que los colegios particulares de punta reclutan sus profesores precisamente entre los profesionales de las especialidades antes que entre los pedagogos.
Bueno, es solo una opinión, fuera de felicitarlos por sus columnas diarias, que casi siempre encuentro interesantes y con un punto de vista atinado.
Carlos Contreras Carranza
anomimo: al maestro con cariño
Enviado por webmaster el 12/04/2010.Los gobiernos de turno siempre han maltratado a los docentes, principalmente a los que enseñamos a las clases populares.Todo maestro con una formación básica sabe que la educación es un instrumento que las élites sociales tienen para seguir reproduciendo su poder. Ellos saben que si los hijos del pueblo acceden a una educación de calidad otro sería el cantar. La implementación de esta Ley busca desplazar a los docentes que, a pesar del
abandono histórico del Estado, buscamos desarrollar en nuestros estudiantes la criticidad, creatividad así como la solidaridad entre nuestra clase; tratamos que interpreten el mundo no desde posturas mitológicas sino científicas para encontrar respuesta a la pobreza, a la desigualdad social, etc.
Los maestros debemos seguir luchando desde diferentes frentes (sindicales, académicos, políticos, etc.) para que el gobierno para hacer retroceder las intenciones aprofujimontesinistas. La lucha es el camino.
oacuna@terra.com.pe
El síndrome de la conspiración
Enviado por Anónimo el 14/04/2010.En el Perú parece que muchas personas sufren el síndrome de la conspiración. Una cosa es que los resultados académicos de los alumnos sean muy malos y otro cantar es que ese resultado sea dirigido. Hay una infinita brecha en ello.
¿Acaso no se les ha otorgado mayor presupuesto a los maestro en los últimos 8 años? La lucha debe ser no por la reinvidación de los maestros sino por una eduación de calidad. Para ello, los maestros cumplen un rol muy importante, y por eso el Gobierno está tratando de capacitar a los maestros para que puedan conocer adecuadamente la currícula.
Sean maestros licenciados en educación o sean otros profesionales no debemos olvidarnos que el objetivo final es una calidad de eduación para los niños. Si estos profesionales se someten a los mismos exámenes que los profesores licenciados, no veo nada de malo en la norma. Si son evaluados con las mismas reglas no hay nada injusto en ello. Si se tiene una buena evaluación, los profesores licenciados demostrarán que son mejores que sus competidores.
Imagínense si para escribir una novela se tenga que tener un título en literatura o para escribir un buen artículo periodístico se tenga que tener el título de periodista, al final, los resultados son los que dictarán la calidad de estos trabajos.
Saludos,
Jorge
Pensamiento "arcaico"
Enviado por Anónimo el 11/04/2010.¿Por qué aprovechar la ocasión para atacar de paso el supuesto "pensamiento arcaico" del Sutep? ¿Qué es, finalmente, un pensamiento arcaico y qué un pensamiento moderno?
Héctor
Otros ejemplos
Enviado por Anónimo el 09/04/2010.En brasil, los alumnos universitarios van a las regiones del interior del país para enseñar a leer, escribir y las operaciones matemáticas básicas, como manera de retribución a la educación que han obtuvieron.
Estoy de acuerdo que los padres decidan que maestros son los que enseñan a sus hijos.
Saludos,
Jorge
Valorar a los docentes
Enviado por Anónimo el 08/04/2010.Mi padre es docente jubilado. Trabajó durante 30 años en el magisterio. Lo he visto desempeñarse, hacer mil y un malabares para que sus niños le presten atención. Lo admiro, porque siempre sabe como explicarle un tema a un niño. En alguna oportunidad intenté ser profesora de colegio particular y, creánme, "enseñar" no es una tarea cualquiera. Hay que tener una formación para poder llegar a un niño y comunicarle una idea. Pero sobre todo, la profesión docente debería ser valorada porque termina siendo la visagra entre el niño y sus padres.
Deici
magisteriados: la cofradía
Enviado por Anónimo el 08/04/2010.Bienvenidos al concepto de libre mercado, donde el consumidor del servicio llamado educación (recordar que la educación es un servicio que se paga), es el que determina quién o quién no enseña bien.
Me da gusto que la enseñanza no vaya a ser más exclusividad de los agremiados o "magisteriados".
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