Los conflictos sociales y los 100 días del gobierno de Vizcarra

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La asunción del nuevo Gobierno, ha configurado un nuevo escenario en materia de conflictividad social que le ha dado un poco de aire aun cuando el número de los conflictos sociales han ido en aumento.

Aunque la gestión Vizcarra no ha creado la expectativa de otros gobiernos de transición, ha generado que la polarización social y política que iba en alza, por lo menos se reblandezca. Su alianza con el fujimorismo le ha allanado el camino en esta materia. El fujimorismo se ha retirado de los conflictos sociales, de los que era abanderado en el Gobierno de PPK.

El crecimiento económico nacional para 2018 según el FMI, será de 4% ya que el país  “dio indicios de crecimiento durante la segunda mitad del 2017 y se prevé que la expansión  (…) de la demanda interna impulse el crecimiento”.

Según ha dado a conocer el INEI, el Perú ha experimentado el incremento de la pobreza monetaria por primera vez en lo que va del milenio. 

Según Transparencia Internacional, el Perú se ubica en el puesto 96 de 180, por debajo de la mitad, en el Índice de percepción de corrupción, de febrero de este año. 

En este contexto, el Gobierno decretó una de sus medidas más controvertidas: el incremento del ISC y ha sido una de las razones que ha logrado movilizar a vastos sectores de la población. El paro de la Central Nacional del Transporte Terrestre y las movilizaciones en el sur, especialmente en Puno y Arequipa se han constituido en la primera respuesta de carácter nacional, que ha hecho retroceder, por lo menos en el sector de transportes, al paquetazo de Vizcarra.

Sin embargo, otros sectores todavía esperan. El sector agrario demanda atención a la problemática de los productores de papa y maíz, los maestros, los gremios del sector salud, Poder Judicial, pensionistas, el sector de obreros de la construcción, las demandas de la reconstrucción y de servicios básicos y los pendientes por contaminación e incumplimiento de compromisos por parte de las mineras, son un paquete que el Gobierno tiene que comenzar a atender.

Lo que sí no ha cambiado es el ánimo de un sector importante de la población que reclama el cierre del Congreso, se han registrado ya hasta 4 marchas en los últimos meses con la consigna de cierre del Congreso y hay en el sentido común de la gente un descontento hacia este poder del Estado que se refuerza con las denuncias por gastos superfluos en pleno período de austeridad decretado por el Ejecutivo, lo que se suma a los Mamani vídeos que hicieron caer al Gobierno de PPK.

Desde el movimiento social, sin embargo, el panorama todavía da chance al Gobierno. Por su alta dispersión, el movimiento social no ha logrado unificar sus luchas y mucho menos construir una propuesta política propia, no hay una lógica unificadora de las demandas sociales, esa es una tarea pendiente, el paquetazo de Vizcarra, parecía que podía cumplir ese papel, pero no ha sido así. 

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