Javier Diez Canseco. 5 años después, ahora y siempre

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Por: 

Francisco Pérez García

En la coyuntura actual, siempre uno termina mirando por momentos el pasado. Ante la escasez de gente que dignifique al Congreso uno se pregunta ¿qué sería de este parlamento y de la escena política si alguien como Javier Diez Canseco siguiera en la lucha? 
Javier Diez Canseco Cisneros, quien falleció en mayo de 2013, hace cinco años, es uno de esos personajes que -a pesar del tiempo- siempre será recordado por su integridad, su coherencia y sobre todo por esa pasión política que está siempre del lado del ciudadano y la defensa de sus derechos. 

Hoy, que no está con nosotros, siempre es es un buen momento para recordarlo y echar de menos su presencia en el debate contra el fujimorismo y el modelo neoliberal que aún sigue gobernando el país. 

Diez Canseco, nació el 24 de marzo de 1948, de profesión sociólogo, vivió las adversidades que el destino le ponía al frente, sufrir de poliomelitis fue un primer reto del cual salió victorioso. Pese a formar parte de una familia acomodada, siempre fue sensible a los temas sociales, a la realidad política de un país que en los años 60 vivía de manera acelerada los brotes del socialismo internacional.

En 1970 luego de estudiar Derecho en la universidad de San Marcos, y estando en la Católica estudiando Sociología fue elegido presidente del Centro Federado de Estudiantes de Ciencias Sociales de la PUCP y al año siguiente presidente de la Federación de Estudiantes de dicho centro universitario.

Durante el gobierno militar fue expulsado a Argentina, pese a ello postuló a la Asamblea Constituyente de 1978 donde salió elegido, para luego continuar una carrera parlamentaria desde 1980 hasta 1992 cuando la dictadura fujimorista disolvió el Congreso, momento en el cual Diez Canseco se convirtió en uno de los principales opositores al funesto régimen de Montesinos y Fuijimori.

En su calidad de diputado, formó parte de la primera Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados del Congreso. Fue también uno de los principales denunciantes del caso La Cantuta.

Fue su tenaz lucha contra la dictadura lo que le valió presidir, luego de la caída del régimen fujimorista, la Comisión Investigadora de Delitos Económicos y Financieros durante el gobierno de Fujimori, donde investigó los procesos irregulares de privatización, el uso de recursos del Estado para el salvataje de empresas financieras, la apropiación de recursos públicos para financiar la red de corrupción entre otros.

Como presidente de la Comisión Especial de Estudio sobre Discapacidad del Congreso de la República (2003 – 2006) impulsó la promoción de la Ley de Personas con Discapacidad y su posterior promulgación.

Pese a su trayectoria política Diez Canseco no tuvo suerte en la aventura de candidatear a la presidencia con su recién formado Partido Socialista en el año 2006, donde perdió las elecciones por amplio margen y se alejó de la política activa, pero no dejó de denunciar irregularidades cometidas durante los gobiernos de Alan García y de Fujimori, ni de impulsar y promover normas a favor de la igualdad social.

La decepción de “la gran transformación”
Para el 2011 respaldó la candidatura de Ollanta Humala y postuló al Congreso siendo el tercer candidato más votado, retornando así al Parlamento, sin embargo su consecuencia hizo que dejara la bancada oficialista al criticar al mandatario por no cumplir con las ofertas electorales prometidas en campaña y al mal criterio para el trabajo en el grupo congresal, desacuerdos que hicieron que los nacionalistas le dieran la espalda para presidir la “Megacomisión” investigadora del segundo gobierno de Alan García.

Fue el 16 de noviembre de 2012, que en un acto infame el Congreso se basó en informaciones inexactas para suspenderlo por 90 días de sus funciones del Congreso.

Al conocerse la gravedad de su enfermedad, los fujimoristas intentaron jugar con su imagen pidiendo que se levante la sanción. Estoico y consecuente Diez Canseco rechazó la movida de sus eternos rivales y señaló que aceptar ese pedido sería asumir que la sanción fue justa y que el cometió una falta.

Semanas después el Poder Judicial le daría la razón a Javier Diez Canseco, emitiendo una resolución en la cual se solicitaba al Congreso suspender dicha medida sin embargo en un acto artero y revanchista, el oficialismo y el fujimorismo se negaron a hacerlo y más aún la comisión de Ética presidida en ese entonces por Humberto Lay decidió que el Parlamento apelaría dicha sentencia.

Pese a todo, Diez Canseco fue reconocido por propios y ajenos. Durante su sepelio, políticos como Lourdes Flores no dudaron en saludar las cualidades de un destacado hombre. Tampoco lo olvidaron sus amigos, partidarios y seguidores que en reiteradas oportunidades aprovecharon para brindarle un homenaje en vida para saludar y reconocer a un político luchador y consecuente.

Javier Diez Canseco Cisneros partió a los 65 años, pero su legado queda presente y es menester que continúe siempre vigente, sobre todo en una izquierda que sigue luchando para seguir adelante. Hasta la victoria siempre, Javier.

 

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