En términos de política económica el segundo gobierno de García supera con creces a su primera gestión (tarea por cierto nada difícil de lograr).Alto crecimiento e inflación moderada.
De acuerdo a las proyecciones, entre 2006 y 2010¹ el país experimentará una tasa de crecimiento promedio anual de 6.2% y una inflación promedio de 2.8%. Cifras alentadoras si tomamos en cuenta a la crisis económica experimentada dentro de este periodo.
El buen resultado en la actividad económica reposa esencialmente en la senda de crecimiento de la economía mundial que tiene como principales canales de transmisión para nuestra economía al repunte del precio internacional del cobre que representa el 22% del total de nuestras exportaciones y al arribo de capital extranjero fuertemente focalizado en el sector minero (ver gráfico).
Gráfico: Crecimiento económico del Perú, el mundo y el precio del cobre.

Fuente: FMI y BCRP.
Lo importante aquí es sentarnos a reflexionar no en los resultados numéricos, sino en sus respectivos factores subyacentes. Solo así podremos tener una idea clara si este modelo de crecimiento es o no sostenible en el largo plazo. El crecimiento económico del país mantiene un carácter primario-minero-exportador y de servicios. Mientras que la inflación pende del comportamiento del precio internacional de los alimentos lo que quedo mostrado con el “hipo” inflacionario en 2008 y desnuda el problema de la vulnerabilidad alimentaria en el país, tema de fondo que no ha sido abordada por este Gobierno.
En el tema tributario no se ha hecho esfuerzo por cambiar su talante regresivo (aportan más los que menos tienen) y ampliar la base tributaria. Si bien la presión tributaria se incremento entre 2007 y 2008 (llegando a ser 16% del PBI) este resultado fue efecto directo del “boom” minero. La presión tributaria estructural que deja de lado al sector minero e hidrocarburos se mantiene a niveles de 2004.
La desigualdad del ingreso medida con el coeficiente de Gini² se ha mantenido prácticamente estancada. Sin embargo, este resultado no incorpora a los hogares con niveles de ingreso extremo tanto bajo como alto ( problema de sub-reporte de la ENAHO). Por lo que si tomamos en cuenta el crecimiento exponencial de las utilidades mineras en los últimos años, resulta válida la hipótesis que la desigualdad en el ingreso se haya incrementado.
En la distribución del PBI por el lado de los ingresos, la participación de las ganancias empresariales³ se ha incrementado mientras que la contribución de los salarios ha quedado en 22% del PBI. Si bien la variable desigualdad en los ingresos (los resultados) es relevante para un balance de política económica, nuestro interés debe centrarse en la igualdad de oportunidades en una sociedad. En ese sentido, de acuerdo a un reciente informe del Banco Mundial para 2010 que calcula el índice de oportunidades humanas en los países de América Latina y el Caribe, el Perú se ubica en el puesto 15 de 19 países. Solo estamos por encima de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras. Todos los países sudamericanos están mejor posicionados que nosotros.
En resumen, la economía crece con baja inflación se reduce la pobreza monetaria, pero la igualdad de oportunidades permanece ausente para los peruanos.
¹De acuerdo a las proyecciones del Marco Macroeconómico Multianual 2011-2013.
²El índice de Gini tiene valores entre 0 y 1. Donde 0 es total igualdad y 1 total desigualdad.
³En las estadísticas del INEI se denomina como excedente de explotación.

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