El último reporte de conflictos sociales de la Defensoría del Pueblo, señala que en el mes de enero se registraron 260 conflictos sociales, cinco menos en relación al mes de diciembre del año pasado.
Asimismo, se dice que el 50% de los conflictos activos se encuentran en proceso de diálogo. ¿Estaremos avanzando? Si bien el diálogo es un primer e importante paso para resolver estos conflictos sociales, ¿cuántos de estos llevan años o meses y todavía no son resueltos? ¿Qué se viene haciendo para prevenir el estallamiento de la violencia como podría ocurrir con algunos conflictos en la Amazonía?
Tres bombas de tiempo
Hace dos días, La República alertó sobre la posibilidad de tres levantamientos indígenas. El primero de ellos se reporta en la zona fronteriza del Cenepa (Amazonas), que es territorio habitado por población Awajun y Wampis, donde los nativos se enfrentan a la ilegal presencia de la minera Afrodita con el objetivo de proteger el Parque Nacional Ichigkat Muja y la Reserva Comunal Tuntanain. Este conflicto social es informado por la Defensoría del Pueblo desde diciembre de 2008. Ante esta situación, como medida de fuerza para que sus demandas sean por fin atendidas, los nativos de esta zona del país han convocado a una movilización para el 22 de febrero próximo.
El segundo conflicto lo encabezan las Federaciones indígenas Secoya (Airo Pai) y Kichwa del Alto Putumayo (frontera con Ecuador y Colombia), quienes se oponen al ingreso de la empresa PETROBRAS para la explotación del lote petrolero 117 porque éste se superpone a la Zona Reservada Güeppí y a las Reservas de Napo Tigre y Napo Curaray en proceso de creación. Este conflicto tiene casi un año informado por la Defensoría (desde marzo de 2009), pero tampoco se avanza en su solución.
Por último, el tercer caso se da en el sur de la Amazonía (entre Cusco y Madre de Dios), donde la etnia Harakmbut intenta impedir que la petrolera Hunt Oil Company ingrese a explotar los recursos del lote petrolero 76 porque afectarían la reserva de Amarakaeri. Este conflicto lo analizamos en el infodiario “Reserva Amarakaeri vs. Hunt Oil y Repsol” el mes de octubre del año pasado, pero la Defensoría ya lo informaba en agosto de ese mismo año.
¿De qué se trata?
Los tres conflictos amazónicos señalados tienen dos características similares: la ausencia de diálogo (consulta previa) del gobierno con la población para llevar a cabo las concesiones mineras y petroleras en territorios amazónicos de gran impacto ecológico (santuarios y reservas naturales) y la falta de planes de demarcación territorial previos al otorgamiento de estas concesiones. Además, como se observa, estos casos llevan más de medio año en agenda y no tienen procesos de diálogo.
¿Qué explica esta situación en la Amazonía? Según el texto, Amazonía Peruana al 2021, las propuestas de “desarrollo” para esta zona del país vienen conformando un nuevo ciclo de explotación desenfrenada de sus recursos, donde las consecuencias sociales y ambientales no son tomadas en cuenta, mientras que las económicas son vistas desde al ángulo solo de la ganancia. Por esto, restablecer el diálogo en estos tres casos es indispensable y, al mismo tiempo un reto, pues la sombra del Baguazo crea dudas en la población respecto a que si realmente se puede alcanzar algún consenso.

Comments :
¿Tiembla Condorcanqui?
Enviado por Anónimo el 17/02/2010.Estimados amigos de Otra Mirada, hace un tiempo ya que los reviso con interés. Ahora quería comentarles que, efectivamente, la población awajun y wampis de Condorcanqui, con quienes estuve hasta hace poco, están volviendo a discutir estrategias para enfrentar la presencia de industrias extractivas en su territorio. No sólo la minería sino también la explotación del lote 116. En realidad su problemática es un nudo complicado, pues los problemas de la extensión de titulaciones, los desencuentros con el sernanp, la extensa presencia de bases militares, la categorización de la cordillera de kampankis, la presencia o no del otro Estado, ese que sí se desea y se extraña (salud, educación), los desencuentros con los colonos y el recorte del parque nacional Ichikat Muja son temas que cuesta separar. También están, ahora, las constantes divisiones y reconstrucciones de las organizaciones de base, lo que lleva a que las medidas de protesta (movilizaciones, pronunciamientos, etc) sean siempre cuestionados desde algún lado, los gobiernos locales y la cooperación no están fuera de este rompecabezas en el que lo que predomina es una constante sensación de intriga. Uno vive desconfiando y por tanto añorando mucho la época en que no había ni Estado, ni situación postconflicto con Ecuador, ni recursos ni necesidad de dinero. Ahora que todo esto ha cambiado no hay respuestas seguras y la población no encuentra fácil confiar ni siquiera para organizarse, lo que lleva a un estado de preconflicto permanente.
Me sorprende mucho (en realidad no me debiese sorprender) cómo los Planes de Desarrollo y las propuestas de desarrollo de ONGS, empresas y gobierno, obvian la base del problema en una zona indígena amazónica, que es la seguridad jurídica del territorio, la ausencia de este eje en los planes de trabajo y las agendas de las instituciones, creo es el centro de los desencuentros que nos llevan a constantes estallidos de violencia... y por supuesto, detrás de esta ausencia en la agenda, el poder, los intereses, la hegemonía, la ignorancia, el etnocentrismo y la subalternización del otro, si quieren resúmanlo en exclusión. Los marcos de desarrollo para pueblos indígenas amazónicos deben revisarse.
saludos
gerardo seminario
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