Que nos espera en el 2019

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Por: 

Salomón Lerner Ghitis

El 2018 nos dejó varias situaciones de impacto político, social y económico que van a alterar el futuro de nuestro país, especialmente en este año venidero del 2019. Un nuevo presidente, un referéndum, muy poco practicado en la vida democrática en las últimas tres décadas, un indulto, un presidente revocado, tres expresidentes investigados por el Ministerio Público y un proceso del caso, quizá más grave de la historia de la corrupción en el Perú, denominado Lavajato, han marcado el 2018 e influenciarán en la situación del 2019.

Más aún, tras la cuestionable decisión del Fiscal de la Nación quien decidió relevar de sus cargos a los fiscales del equipo especial, Rafael Vela y José Domingo Pérez. Hecho que ha generado una serie de protestas y que nuevamente polariza al país.

El Gobierno que preside Martín Vizcarra deberá implementar una serie de reformas en la justicia peruana y en la reforma política que garantice estabilidad jurídica al país y procesos democráticos que transfieran el poder político en instituciones de estructuras sólidas que garanticen a largo plazo credibilidad en las reglas de juego en el país. Esto último es lo que un elevado porcentaje de ciudadanos no tiene confianza en que se logre y que el resultado del referéndum es insuficiente para los verdaderos cambios que se requieren para darle la seguridad jurídica y de estabilidad política al país. Ello conllevaría a otros cambios constitucionales no consultados a la opinión pública.
 
Las perspectivas económicas seguirán dependiendo de los precios de los minerales ante una difícil coyunta internacional de la guerra comercial desatada por los Estados Unidos frente a la República Popular China, pero en especial a los Tratados de Libre Comercio en diferentes áreas geográficas especialmente Europa y Asia. El reflejo en el país con los precios y contratos exportables de minerales y algunos productos agroindustriales tradicionales como son el café, cacao, palta, etc.
 
Estas noticias externas y los pronósticos de un crecimiento interno del PBI entre 3.5 y 4% no es óptimo para reducir las necesidades de empleo formal y las brechas de pobreza de las que no salimos en los últimos tres años.
 
Volvemos a reiterar que cualquier esfuerzo que no se acompañe con un incremento de no menos de 3 puntos del PBI en los ingresos tributarios, llevando la presión tributaria entre 16 y 17%, trastocaría las posibilidades del país, de lograr el déficit fiscal, el ciclo expansivo de la economía que el BCR no aplica.
 
El impulso necesario en la diversificación del sector productivo con la agroindustria, construcción de viviendas populares, telecomunicaciones, forestal, turismo, acuicultura, gastronómico, confecciones, etc. daría mayor empleo y divisas al país. Se deberán dar las condiciones necesarias para el crecimiento por inversiones y no solo exportaciones de productos primarios.
 
Un llamado de atención muy importante; no solucionaremos salir de la extrema pobreza en las zonas rurales, sin volcar nuestro esfuerzo a la sierra y selva que cuenta con inmensos recursos que no son explotados por falta de infraestructura, conectividad en carreteras, mercado interno, tecnología y apoyo a las comunidades y cooperativas para alcanzar niveles mínimos y adecuados para el bienestar de 8 millones de peruanos que viven en esas zonas.
 
El combate a la corrupción seguirá siendo el reto más importante para el ejecutivo y de ello saldrán las señales más esperadas de la ciudadanía de que se haga justicia con quienes no actuaron lícitamente en las obras públicas y en el gasto del gobierno central en los principales proyectos de infraestructura en el país.
 
Finalmente se espera que este año podamos avanzar en la lucha contra la anemia y la desnutrición, la aparición de la tuberculosis y reencontrar el camino de una mayor seguridad ciudadana y la reducción de la violencia, especialmente contra el niño y la mujer.
 
Asimismo, debemos señalar que los esfuerzos del Gobierno en lo social también deben reconsiderar nuestro sistema de salud y pensionario, así como la educación pública tan abandonada en su infraestructura primaria como son los locales, agua potable y luz.
 
De no alcanzar un mínimo de estos objetivos para lograr las metas y el ingreso a la OCDE cada día se verán más lejanas y el camino a ser elegibles, más remota.
 

 

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