Nuevas industrias industrializantes con filtro anticorrupción

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Por: 

Gonzalo García Núñez

Las experiencias internacionales más recientes sobre estrategias de desarrollo acelerado han puesto en evidencia que el crecimiento económico siempre ha sido  el resultado del impulso de un núcleo  articulado de industrias  que han transformado la matriz interindustrial de  naciones, territorios, sectores y espacios, creando valor agregado.  

Este núcleo está formado por las  industrias industrializantes, en la feliz acepción de Gerard Destanne De Bernis, recordado maestro del Instituto Francés de Matemáticas y Economía Aplicadas.  En el siglo que paso, estas industrias que hacen  industrias fueron las que se enlazaron  en  circuitos productivos. Los que lograron encadenarse desde el mineral de hierro, el alto horno de la siderurgia, la refinación minero metalúrgica, la industria de transformación mecánica y la electromecánica hasta la producción en serie de los vehículos de transporte y  el emblemático ferrocarril. Como es observable en la matriz insumo producto de las naciones que diversificaron sus industrias,  el eslabonamiento del  mineral de hierro hacia la  fábrica de máquinas que hacen máquinas es un proceso que nace de una decisión de crear valor agregado. Esto permiten la construcción de infraestructuras y capital físico, la fabricación y montaje de maestranzas de equipos y vehículos de  transporte pesado y luego masivamente la producción en serie como la del automóvil. 

Sin duda la industria química, fue también un polo industrializante en que combinaron los circuitos del gas, los fertilizantes nitrogenados, la petroquímica y los plásticos, todos son indispensables hasta hoy para la agro alimentación, la defensa ambiental y, en general, son productores de los insumos que hacen posibles la mayor productividad en la agricultura, la pesquería, la acuicultura, la minería y la modernización agrícola y forestal. 

Las ramas de la química también proveen el tratamiento del agua, cauchos sintéticos, resinas, fármacos, vidrio, mucho gas del etano y derivados petroquímicos son indispensables en la segunda y tercera revolución industrial.

Con la investigación científica y tecnológica nos ha llegado una nueva revolución de las técnicas. Desde el microchip, hecho con arena de sílice,  la electrónica moderniza los controles numéricos y las telecomunicaciones, las que mundializan la humanidad. La energía se caracteriza por centros modernos de generación y distribución energética, hidroenergía y ahora con la transición a las energías renovables, son portadoras de las eólicas, solares, bio digestores, la mareomotriz. Ellas vendrán en las baterías de los autos eléctricos, los buses conectados a las redes eléctricas, el litio, el cobre vivirán un nuevo romance con la modernidad. 

Por lo general estos conjuntos de industrias industrializantes han requerido mercados amplios, espacios de circulación del capital, la tecnología y el empleo que solo se logran por la integración económica, caso del sudeste asiático, Corea del Sur y de la República popular China y la Unión Europea, que empieza, recordemos, por el hierro y el carbón  mediante la CECA y que hoy está todavía en la era de la cooperación nuclear. Hoy nanotecnologías y drones que nos liberan de la restricción de tamaño.

Leído en un tablero de doble entrada, una matriz industrializante está compuesta de escogidos sectores que abastecen y otros que insumen (demandan) recursos. En consecuencia se observa que la industrialización en todas partes es o ha sido un proceso de ennegrecimiento progresivo de la matriz interindustrial, primero blanca  y tenue con pocos eslabones, y a medida que el proceso avanza la matriz se transforma en una  red de ejes horizontal y vertical donde las ramas de producción se han ido densificando hasta formar una colmena interactiva de abastecimientos y consumos intermedios, multiplicando el consumo final y la capacidad exportadora de valor. 

La industrialización avanza de esa manera construyendo una pirámide inmensa  de organismos mecánicos electrónicos interdependientes sobre la que reina la máquina herramienta, mecatrónica la única capaz de reproducirse por sí misma. 

Junto con ellas, las máquinas capaces de hacer máquinas para la construcción civil de infraestructuras y viviendas, la industrialización del siglo 20 fue también acelerada en algunos casos  por la urgencia de la sinrazón bélica. Y cuestionada como hoy por sus impactos negativos sobre el ambiente.

Nuevos descubrimientos  de la ciencia, la tecnología, el progreso técnico y la innovación abordan estos problemas y revelan la existencia hoy de nuevas y renovadas industrias industrializantes ambientalizadas, como las descubre Kostas Axelos en su exquisito texto sobre Marx como pensador de la técnica. La nanotecnología revoluciona la ciencia de los materiales y de los procesos. Ha llegado el tiempo de la miniaturización, cuyo emblemático ejemplo es el iPhone. La computación científica y miniaturizada se asocia a los sistemas que investigan  la biología para generar progresos en la vida humana. Las fablabs convierten las impresoras 3D en unidades de producción instantánea que describe el internet de las cosas. Pero tal vez el acento más importante radica en la capacidad productiva de la robótica y la automática, drones, las aplicaciones de la aeronáutica espacial a las funciones de producción terrenales como las que provee la inteligencia artificial.

¿Qué podemos hacer ante la inminencia de la nueva ola de cambios en los medios de producción y las nuevas interacciones de la producción con la ciencia y la innovación? ¿Es posible dar un gran salto que nos permitan salir del siglo anterior al 20 e iniciar el rumbo hacia el crecimiento acelerado como lo han hecho China o Corea del Sur en otras latitudes? Es evidente que este proceso requiere un acuerdo racional entre las fuerzas del mercado y el Estado, entre la ingeniería, la ciencia y la economía,  generando un sistema de priorización y jerarquización de proyectos, a partir de un propósito definido y compartido del país hacia el crecimiento. 

Una restricción es la corrupción que ha invadido instancias y quebrado  espacios de convergencia públicos y privados. ¿Cuáles son los filtros anticorrupción de una renovada aventura industrializante 4.0  que eviten que esta se torne en una fuente inagotable de expropiación del trabajo colectivo por el interés individual, lo que no es otra cosa que la corrupción. 

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