Lo que está en juego con la venta de Solgas

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Por: 

Humberto Campodónico

En la segunda quincena de abril se anunció que Abastible, filial de la chilena COPEC, compró a Repsol la distribuidora Solgas por la suma de S/. 980 millones y, también la empresa Duragas de Ecuador por US$ 33 millones. Esta compra hace que COPEC sea ahora la # 3 en el mercado de GLP en la Región.
 
Según BTG Pactual, Abastible deberá obtener el visto bueno del ente anti monopolio del Ecuador, lo que tomará varios meses. Eso no sucede en el Perú porque nuestra legislación no prevé ningún control previo de las adquisiciones ni de las fusiones. Dice también BTG Pactual que el volumen de ventas de Solgas en el Perú es superior al que tiene en Chile.

Aquí hay varias interrogantes. Una de ellas es que en el Perú el mercado de GLP está bien concentrado. Información reciente nos dice que cuatro empresas abastecen el 63% del mercado de GLP del país: Repsol-Solgas (30%), Zeta Gas (14%), Lima Gas (10%) y Llama Gas (9%) (El Comercio, 07/08/2015). 
 
No solo eso. También se sabe que Indecopi anunció que hubo concertación de precios de los balones de gas (GLP) por las principales 5 empresas distribuidoras. Repsol, Lima Gas, Llama Gas, Zeta Gas y Forza Gas, que tienen el 65% del mercado, formaron un cartel para no trasladar a los consumidores las recientes rebajas de precios de 2 soles por balón (Balones concentrados y concertados). No sabemos cuál es el avance de esa investigación. Y tampoco sabemos en qué quedará la responsabilidad de Repsol: ¿se transferirá a los nuevos dueños?
 
Otra interrogante: el anuncio de la compra del 30% del mercado de gas por una empresa tiene que haber sido conocida por el gobierno. Más aún si se ha dado después de la primera vuelta electoral del 10 de abril. Y nos imaginamos que también fue puesta en conocimiento de PPK y Keiko Fujimori. ¿Podrían decirle ellos a la ciudadanía si esto es así?
 
Es muy importante saberlo porque la transacción y la “diligencia debida” que hace la compradora (evaluación exhaustiva de todo lo que está en juego en la compra de activos) va a durar varios meses. Esperemos que la Superintendencia del Mercado de Valores también diga su palabra.
 
También entra en la discusión el terreno de Petroperú en la Avenida Gambetta en el Callao, que le fue expropiado hace unos meses en menos de lo que canta un gallo. Lo estaba pidiendo el MTC para hacer allí un patio de contenedores de los barcos. Pero sucede que Petroperú ya tiene listo el estudio de factibilidad para construir allí nada más ni nada menos que tres esferas para almacenar GLP, con un volumen de 90,000 barriles. De esta manera, la empresa estatal busca consolidar su primer lugar en el mercado mayorista de GLP, que tuvo un aumento de 40% en el 2015. 
 
Al ser denunciado este hecho por la prensa, pareciera que la expropiación se ha detenido, por lo menos hasta la fecha. Si se lo quitan, entonces Petroperú tendrá que seguir usando dos barcos para almacenar GLP en el Callao, lo que encarece sus costos.
 
Recordemos que Petroperú no tiene una sola envasadora (solo vende al por mayor). Dicho esto, Petroperú abastece a una gran cantidad de envasadores nacionales, lo que contribuye en algo –no todo lo que se debiera- en atenuar la concentración del mercado, dominado por las empresas mencionadas líneas arriba.  
 
El tema aquí se vuelve complicado porque el Estado no es el dueño de la molécula de GLP. En varias oportunidades Petroperú ha pedido a Pluspetrol mayores volúmenes de GLP para su comercialización. Si bien en el último mes la cantidad ha aumentado a 75,000 toneladas por trimestre, esto podría no darse en los próximos meses.
 
El mismo problema se manifiesta en el hecho que, durante años, se viene postergando por parte de Proinversión la licitación de un ducto costero de GLP desde Paracas al sur de Lima. Se afirma que ni Pluspetrol ni Repsol estaban interesados en construir nuevas instalaciones al sur de Lima porque prefieren proteger los costos hundidos de sus activos en el Callao. Los que sufren son los consumidores cuando hay maretazos en el Callao, lo que provoca desabastecimiento. Lo peor es que el gobierno no tiene la voluntad política de haer lo que debe.
 
Finalmente, hay que recordar el griterío que se armó cuando Petroperú planteó la compra de los activos de Repsol, que incluía la refinería, los grifos y Solgas. Si bien la decisión era debatible, el tema es que la Confiep vetó la operación de compra. Pero hoy reina el silencio y nadie dice ni pío por la compra de Solgas por parte de Copec. Ni la Confiep, ni Humala, ni PPK ni Keiko. Y esto es solo el inicio.

 

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