El Lote 67, Perenco y las lecciones del Baguazo

Se tuvo por unos días la impresión de que la crisis amazónica había sensibilizado al Gobierno acerca del manejo de los reclamos de la sociedad civil. ¿Quedó claro que la explotación de los recursos de la Amazonía debía hacerse de manera que no infrinja los derechos de los grupos indígenas? Lamentablemente, entre otras acciones, el manejo que se le dio durante y después de la crisis a la explotación del Lote 67 de petróleo en Loreto¹ confirma que el aparente cambio de actitud del Gobierno fue sólo flor de un día.

En pleno Paro Amazónico, y a pesar de cuestionamientos locales y del exterior al proyecto, el día 28 de abril el Gobierno declaró “de interés nacional” el desarrollo de este lote (D.S. N° 044-2009-EM). La exploración y explotación corresponden a la petrolera anglo-francesa Perenco, que en 2009 empezará a invertir 180 millones de dólares en la perforación de 14 pozos. En mayo, el presidente de Perenco, François Perrodo, se reunió en Lima con el Presidente García y le prometió invertir dos mil millones de dólares en el proyecto. Luego, sólo dos semanas después del Baguazo, se dio la luz verde para iniciar la perforación.
Este proyecto es importante en la medida en que convertiría al Perú en un país exportador neto de petróleo. Sin embargo, según la ONG Survival International y expertos de la región entrevistados por el diario británico The Guardian, el proyecto se realiza en tierra habitada por al menos dos de los últimos pueblos indígenas no contactados de la Amazonía peruana. Estos grupos serían particularmente vulnerables a la contaminación del agua y de los suelos que trae la extracción de petróleo, así como a enfermedades que pudiesen traer los trabajadores del proyecto. Por su parte, Perenco rechaza que haya grupos no contactados en la zona sobre la base del Estudio de Impacto de Ambiental realizado para el proyecto. Sin embargo, recientes artículos de medios internacionales como El Mundo de España y The Guardian y The Economist del Reino Unido mencionan lo problemático y posiblemente conflictivo de este caso dada la alta probabilidad de que existan estos grupos aislados en la zona.
Grupos indígenas que participaron en el Paro Amazónico también rechazan el proyecto. Según informes de La República², miembros de las etnias witoto, quichua y arabela realizaron una serie de bloqueos a modo de protesta para impedir la entrada de embarcaciones de Perenco a la zona del Lote 67 a través del río Napo. Sin embargo, con la ayuda de un buque de la Marina de Guerra, el 4 de mayo la empresa atravesó los bloqueos. En dicha ocasión la Marina usó la fuerza sin coordinar con las autoridades locales, la policía o con las autoridades religiosas que estaban en contacto con los grupos de protesta. Este desbloqueo irregular motivó marchas pacíficas de protesta en el distrito de Napo los días 4 y 6 de mayo. El 1ro de junio, la Marina realizó un nuevo rompimiento forzoso del bloqueo del Napo.
Llegar a una solución en este asunto no será fácil, y no se puede determinar desde ya si es que la explotación petrolera y la supervivencia de estos grupos y su forma de vida puedan compatibilizarse. Sin embargo, cualquier solución debe hacerse sobre la base de la transparencia y el diálogo previo al debate público, no de medidas unilaterales o incluso violentas. Es fundamental incorporar a dicho diálogo a los dirigentes de las comunidades de la zona. Este proyecto no debe continuar por lo menos hasta que se haya esclarecido de manera independiente el impacto que tendría sobre los pueblos indígenas de la zona (incluyendo los no contactados) y se haya tomado medidas serias para minimizar dicho impacto.


¹ El Lote 67 se encuentra ubicado en la cuenca del Marañón, en la región Loreto. Una porción del mismo se encuentra superpuesta a la Reserva Territorial Napo Tigre y a la Zona Reservada Pucacuro.
² La información de este párrafo se basa en notas de La República del 5 de mayo y del 2 de junio 2009, así como en información adicional proporcionada en las páginas web de Participa Perú y de la ONG Survival International.

Comentarios

Juan Chavez: sobre El lote 67, Perenco y las lecciones del Bagua

  • Pura sarta de mentiras y desinformación. Pues hay que vivir en El Napo para ver cómo las comunidades se encuentran abandonadas de toda institución, sea del Estado o de la ONG AIDESEP. Ahora la explotación petrolera debe cumplir con todas las normas ambientales y el uso de tecnología de punta para evitar impactos negativos en la población y el medio ambiente. La población conoce sobre el trabajo que realiza Perenco y sabe que lo hace muy bien y con el respeto debido. Sólo algunos obtusos que se creen dirigentes, y se aprovechan de ello, señalan que ello es negativo. Deben conocer El Napo para hablar de esta cuenca.

 

Aislados

 

 En el tribunal Constitucional se encuentra el expediente 06316-2008-AA, contra Perenco por explotación del Lote 67, existe el peligro de contactar a pueblos indígenas aislados, en la zona del napo Tigre, sería bueno que todos hagan incidencia en protegerlos.

Calixto Garmendia: sobre “El Lote 67, Perenco y las lecciones de

 

 

 

Este caso, del lote 67, es una muetra típica de lo que viene ocurriendo: la imposición de dispositivos legales que ignoran por completo a las poblaciones afectadas.

Después de todo, los representantes del capital han procedido siempre de la misma manera, para ampliar sus privilgeios.

Lo que sorprende y preocupa es que analistas destacados, con trabajos de alta calidad profesional y académica, se muestren dubitativos frente a la amenaza que para nosotros representan las inversiones en actividades extractivas.

¿No han escuchado hablar del calentamiento global?, ¿Ignoran acaso los problemas medioambientales –externalidades– que estas actividades extractivas llevan siempre consigo?

Sería interesante que economistas, historiadores, ambientalistas, antropólogos, entre otros especialistas, muestren a los lectores, la magnitud del daño causado por estas actividades extractivas, en cuanto a depredación y deterioro del entorno ambiental, pobreza de la población y desintegración del territorio peruano, causado a lo largo de su historia, desde la época del guano y el salitre, para no ir a las tristemente célebres mitas coloniales.

Como ese daño, significó justamente la riqueza y esplendor de ese grupo de familias que han sido siempre los dueños del Perú, herederos de la colonia y defensores ahora, del sistema capitalista colonial moderno.

Calixto Garmendia

 

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