El clima cambia pero la política NO

La negativa de los dos países más poderosos y contaminantes, Estados Unidos y China, de aceptar acuerdos vinculantes en la reciente cumbre de Copenhague nos recuerda que a nivel internacional el cambio climático es un asunto eminentemente político.

Desde Otra Mirada destacamos la urgente necesidad de que también se le entienda como tal en el Perú, de manera que podamos adaptarnos al cambio y mitigar sus efectos, evitando así desenlaces catastróficos.
Ya no podemos darnos el lujo de pensar en el cambio climático como una cuestión distante o ajena. Hoy los peruanos constatamos que estamos inmersos en él, con la pérdida de glaciares y sus efectos previsibles sobre la disponibilidad de agua, con el aumento de los desastres naturales, y con los crecientes efectos del cambio sobre la agricultura, pesca y energía, entre otros sectores. Y es que el Perú es uno de los tres países más vulnerables a este fenómeno en todo el mundo.
Pero el cambio climático no es un “problema de la naturaleza”. Es producto de la acción humana, más específicamente de un modelo de desarrollo insostenible nacido en el occidente capitalista y que hoy se extiende, vía la globalización, por todo el planeta.
La esencia política del asunto radica en que los más beneficiados por el actual e insostenible modelo de desarrollo son los actores más poderosos en la escena global y en las nacionales. Ellos (grandes potencias económicas y grandes empresas) han confirmado que prefieren las ventajas de corto y mediano plazo, inherentes a su posición de dominio, antes que una solución para el conjunto de la humanidad.
Por otra parte, son los países en desarrollo y sus poblaciones pobres quienes sufrirán en mayor medida los efectos del cambio climático. El debate, empero, ha puesto los grandes temas sobre la mesa y, en especial, la presión de la sociedad organizada a nivel internacional permite insistir en que se den avances.
En nuestro país, el Estado carece de una estrategia eficaz para enfrentar el problema, en tanto poderosos intereses económicos se oponen a un manejo integral del cambio climático. Más aún, se ha seguido optando por un modelo primario-exportador neoliberal que depreda nuestros recursos naturales y daña el entorno social y ambiental. Mientras tanto, las organizaciones sociales ya empiezan a ejercer presión sobre el gobierno pero solo recientemente han puesto el tema en agenda.
El cambio climático ya no es un tema del futuro, es un tema de hoy. Por lo tanto, en estos próximos dos años electorales hay necesidad de incluir la cuestión en el debate político nacional, regional y local como asunto urgente. Pero enfrentar el cambio climático no solo depende de políticos o funcionarios públicos. También implica cambios en nuestro estilo de vida, tanto para adaptarnos a las nuevas condiciones impuestas por el fenómeno como para mitigar desde cada hogar la incidencia del cambio climático. Un manejo alternativo, entonces, tiene un componente participativo y de nuevas actitudes de las personas que nos debe llevar a una sociedad diferente.
Mañana, sábado 30, Otra Mirada pone a su disposición el encarte “El clima cambia, la política, NO”, a través del diario La República. Este describe la naturaleza del fenómeno, sus consecuencias y propone alternativas para enfrentarlo de manera eficaz.
 

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